6 de noviembre de 2011

-Grítame y sonríe-

 Quiero comprar muchas horas, las suyas, y tirarlas y chafarlas, hacer con ellas lo que quiera. Acabar en sus cara, y limpiarles con un billete de cinco. Quiero ser obsceno, que me miren al pasar, que me señalen con el dedo. Quiero reírme por la calle, gritar y que el mundo se calle, y caerme de la risa al ver masturbarse al viento, que te gime al oído, que te pone la piel de gallina...que te pone...y me coloca. Mis ideas chocan, las ordeno y se me caen de la risa, y te vuelvo a sonreír. Solo un loco diría que te quiero, y: te quiero. Piso la acera, esquivando cada alcantarilla, me tropiezo con tu mirada y te vuelvo a sonreír. Suena un móvil. Es el suyo, me llaman, tú contestas con un sí, yo respondo que no, y ella cuelga. Deja que te persiga, hasta tu casa, el armario, la ducha, tu cama. La policía. Buenas noches agente. ¿Pulseras nuevas? Y un sitio donde dormir. Te doy lo que tengo, pero déjame ser yo. Déjame que te cante al oído y te grite una canción de amor. Me llamarás loco y te diré "te quiero". Otro accidente, mis ideas otra vez, se amontonan unas encima de otras. Otro rato ordenando. Están rotas, las tiro, se tiran, me las tiro. Saltaron de la azotea, la mía. Esto les venía grande. Demasiada presión aquí arriba. Se respira bien, ¿y tú? Genial, gracias. Por nada. No fue, se fue. Por nada. Compró tantas horas que pincharse, que dejó al tiempo sin agujas. El reloj se olvidó del tiempo. Mucho tiempo olvidado. El baúl estaba lleno de ideas que se suicidaron. Nos evadimos, ¿juntos? Lejos de aquí. ¿Y si te rapto? ¿Y si dejamos de gritar? Vuelvo a sonreír.

3 de noviembre de 2011

Otro bastión

Estoy perdido y no quiero aceptarlo. No tengo a quien amar... Eso antes no me importaba, pero estoy hueco por dentro y odio el eco de los latidos. ¿Y si mi ritmo cardiaco es ahora el compás de un requiem? Pero los monstruos no tienen sentimientos, ¿verdad?... No lo entiendo. Quizás mi destino sea ver el amor desde fuera, como mirar un escaparate en Navidad. Como odio la navidad... ¿Destino? Dicen que está escrito; yo creo que se improvisa.

Los pensamientos se me escapan, y ya no sé qué pensar.

Fui un ingenuo creyendo que lo de amar te lo enseñaban en la escuela. Hay sí que habría estudiado. Pero no creo que sea eso. ¿Una piedra puede latir? ¿Y un témpano de hielo? Tengo miedo...miedo al fuego...miedo a que me queme una mirada.

28 de julio de 2011

No apto para ti.

 No sólo son sombras, también es la luz que se ha ido. Como dos niños después de una guerra, que lloran por miedo, sin saber que han vuelto a nacer. Es lluvia, que moja mi pelo y acaricia mis mejillas. Lluvia que camufla esas lágrimas que lloro. Podrían ser mil cosas, pero ya dejaron de ser. El tiempo que pierdes no lo recuperas, pero puedes aprovechar el que aun te queda y no dejarlo ir. Son cosas que te hacen sentir.

 La mentira se vistió de verdad; para abrazarme, besarme, hacerme creer que lo que me susurra era cierto; pero la desnudo una noche y se va. Esas cuerdas que vibran y que dicen ir al compás, solo son ritmo. Cada palabra que escribo, sin sentido, ellos se lo ven. Cada palabra que escribo, tu les ves el sentido, ellos ya no. Pasarme una vida suplicando a nadie que vuelva, que vuelva yo, que vuelva a ser el que escuchaba y miraba. Reemplazar la imagen del espejo. Cambiar la realidad. Cosas sin sentido; yo se lo veo, tu ya no.

 Cada espacio en blanco, en el que dibujas; sigues viéndolo en blanco, o en negro; nunca en gris. Te enseñé a mentir, y me enseñaste a decir verdades; verdades que nadie quiere oír, verdades que al desnudarlas siguen ahí, que no se van. Si la traición supiera lo que sabe, no se escucharía. Si la traición supiese a lo que sabe, no se probaría.

 Te alimentas de eso, de palabras sin sentido; las escupes esperando que me las crea, pero siguen siendo mentiras vestidas de verdad, esas que desnudas y se van. Puedes arrodillarte si lo prefieres, pero no verás lo que hay más allá del muro. Piénsalo, y después...si eso...ya existirás, ¿no?

18 de junio de 2011

Lineas que no se leen


Voy a contaros una historia...

Quien no quiera leerla que no lo haga...

Era un chico...

Creído y orgulloso...

Que no tenía a nadie, se bastaba con sigo mismo..

Conoció a una chica...

Simple como lo era él...

Pero nada orgullosa...

El autoestima de un hada sin alas...

Esa chica soñaba con él cada noche...

Tampoco sabía que ella lo invitaba cada noche a estar en sus sueños...

Un día...

Él se enteró de tanta muestra de amor...

Amor oculto...

Y por desgracia, prohibido...

Y cayó en los sueños que ella tenía...

Empezó a soñar él con la pequeña chica sin alas...

Consiguió armarse un día, de coraje...

Y de valor...

Ocho lunas en un nuevo año...

Le concedió un deseo...

Y se lo concedió a si mismo...

La beso, con la mayor ternura que podían mostrar unos labios posados sobre otros...

La pequeña chica recupero sus alas...

Él chico perdió su amor por si mismo...

Y lo volcó todo en ella...

Los días difíciles los pasaron abrazados...

Las fáciles también...

Siempre juntos...

Un abrazo eterno que no debió parar...

Pero ese abrazo pareció perder la fuerza...

El chico, ya sin orgullo, en vez de apretar sus brazos sobre ella...

Dudó...

Dudó que ella quisiera que los apretara...

Dudó...y penso que ella quería ser libre...

Y el amor que sentía por ella...

Le dio fuerzas para separar sus brazos...

Y la dejó libre...

La chica con alas, no quiso volar...

Y cayó al suelo...

Él...desde arriba pensó que escapaba...

Ella...desde abajo pensó que la abandonaba...

La chica se arrancó las alas...

Por despecho...

Él chico recuperó su orgullo...

Por ella...

La distancia hizo que el chico, orgulloso, se olvidara de ella...

La distancia hizo que la chica, sin alas, quisiera recuperarlo...

Por lo menos, guardar su esencia en un frasquito de cristal...

Él chico...al verla, se desprendió de su orgullo...

Se abrazaron...

Pero solo fue un abrazo...nada más...

Ella, pensando que no la quería...relleno el frasquito...

Él, pensando que ella sabía que la quería...hizo crecer levemente sus alas...

Pero el orgullo de él, y las alas de ella...

Los separaban y unían una y otra vez...

Él chico, se trago su orgullo y quedo desnudo ante ella...

Ella, con sus alas, quiso cubrirlo, pero estaban atadas...

Otro las había atado...

Ató sus alas y vendó sus ojos...

Y el chico sin orgullo, quedo desnudo a la intemperie del desamor...

Y la chica con sus alas atadas, quiso mantener la venda en sus ojos...y dejar de sentir...

Pues alguien dijo que; ojos que no ven, corazón que no siente...

Fin...o eso le hubiera gustado al chico sin orgullo...

Pero era un...fin...y al cabo...

2 de junio de 2011

Anochecer del frenesí de los placeres pasajeros de mi invierno y tu verano.

Cálida paz que delata un corazón sincero.
La rabia y el desenfreno
difuminan la realidad.
Aunque sople frío el viento
ya no hay odio en lo que siento,
queda mudo este silencio
que no sabe de que hablar.
Los sonidos que no oíste,
las voces que no escuchaste
ahora gritan y no oiras,
que pidiendo solo aire
tu garganta grita paz.

Frío...el tiempo,
que convierte el agua en hielo,
que tus venas aun congela,
y con miedo te desvelas;
pues te paras a pensar
y descubres y comprendes
que este frío que ahora sientes
son sentidos que se van.
Que no es tonto el que no entiende,
no es más listo el que comprende
que me fuera sin hablar
de tu vida, de mi vida,
de tus sueños. Despertar,
porque el cielo ya no es virgen,
los colores aun existen
y me veo al mirar
al espejo de tu alma,
a los ojos de la calma
que me impiden el amar
lo que yo un día quise,
lo que yo nunca te dije,
y te callas para ver
si el silencio te comprende,
si ese frío que no sientes
es el viento que se va
pues se cansa de tu calma,
se disgusta con tu falsa
y deshonesta humanidad.
eres libre de tus actos,
yo soy libre de mis pactos
con la vida y lo demás.
Salen versos de tus labios,
que no beso, que son agrios,
que muerden al recitar
las estrofas que no escribo,
sentimientos que no vivo,
preguntas sin contestar.
Tu conoces mis respuestas,
entre líneas, sentimientos
hablan de sinceridad.
Son dos cuerpos que se chocan,
y vestidos o sin ropa,
hoy no se dejan de amar.

Para eso está la vida,
para verla a su medida,
déjala vivir en paz...

19 de mayo de 2011

-Ciudad de...-

 Gente que grita, coches que pitan, niños que lloran... La ciudad es siempre un caos continuo, permanente, latente; desde la lejanía es como un corazón movido por el éxtasis, y que no deja de latir; sigue vivo. Yo, por el contrario, muero cada día, al despertar, al salir el sol; con cada sorbo al café frío, sin azúcar y con dos sacarinas...para variar...me siento en las calles, veo pasar cada vida ajena; esas que creen ser las únicas, pues el ego nos puede. ¿Pretenden hacerme creer que un castigo es mejor que una palmada en la espalda, que un levantarse del suelo para seguir luchando? Otra calada al cigarro y volver a respirar, y volver a morir...otra vez. Cuando la mayoría de las cosas es superior a la mínima, la inferior; cuando los bancos se llenan de ecos y las farolas de suspiros, cuando sientes que ese momento no va a llegar, pegas otra calada y te fumas el tiempo...y vuelves a respirar... Tal vez mueras, tal vez ya lo estés... Se va el sol y se encienden las luces, y yo me escondo, y vuelvo a mirarte, a vivir, a encenderme otro cigarro, a respirar para mantener una promesa, pero te odian; el momento que ha llegado, ahora se nos va...

18 de abril de 2011

Deseo textual

 Aspirar tus letras, tus sílabas, cada palabra que mancha las hojas, dibujando en el papel, dándole formas de siluetas tumbadas sobre la arena, apoyadas en tu piel. Una playa que huele a tus ideas desnudas tomando el sol, y tus sueños cruzados, que me impiden ver lo que escondes en la imaginación. Despertar cada mañana mientras me susurras esa brisa al oído, y que al abrir los ojos, Abril no se haya ido; entonces mirarte, mirarte y aprenderte de memoria, cada una de esas sombras que hacen que recorra todos esos lunares que a través de las sábanas me dan pistas de que aun estás desnuda, acariciándote los versos con besos y lecturas, y pasar las páginas de tus labios, y compartir cada verso que me das, y unirlos en estrofas imperfectas, llegar a lo profundo, lo que aun me oculta el mar; mares en los que se juntan tus soles con mis lunas, eclipses fugaces, ¿fantasías en la espuma? Que se ericen nuestras pieles, como pequeños erizos de amar, que se suben un tus olas, y te marcan cada hora que te pasas sin pensar, que te miro, que te sigo y te pido alguna más para que estemos tumbados, y que ahora y a tu lado las orillas ya se van, y se marchan y me siguen; te descuidas y en los fines de tu cuerpo puedo ver, que te tapas, que te ocultas, que te quiero sin querer...

15 de abril de 2011

A.A. (Amantes Anónimos)

 No se ni como conseguí llegar con ella de mi mano, hasta mi cuarto. Me tumbé en esa cama desecha y besé sus labios mojados; unas gotas caían por su cuello; la sujeté del culo y la acerque aún más a mi para poder tenerla sobre mi boca más tiempo...

 Era la única que conseguía hacerme sentir esas cosas, me llevaba al cielo, me hacía perder el control; sin ella lloraba, me volvía loco, agresivo. Me dijeron que no me convenía, que la dejara; pero los dejé a ello, por ella; yo la amo, la necesito...

 Pasé mi lengua por su cuello, era igual de frío que ella, igual de frío que esas gotas que acariciaban su cuerpo semidesnudo, tapado únicamente por aquella etiqueta que rezaba algo que yo no conseguía leer...No se ni quien era, tal vez Heineken, Amstel...no lo se...pero la quiero...

13 de abril de 2011

Haciendo negocios

 Ese viejo verde se estaba beneficiando a mi hermana, y coge esta mañana y me suelta, "No te frustres, yo solo quería ver arte, y Cristel es tan inocente como la estatua del busto de una ninfa". Acabó la frase y fue al baño, lo empujé contra la bañera y se abrió la nuca. Un accidente... ¡Será pedante! ¡Será pederasta! ¡Será!...penosamente ridículo... Abrí el grifo de la ducha para que todo fluyera con sutileza, sin prisa pero sin pausa, mientras que el muy ingenuo intentaba gritar, emitiendo gemidos de esos de cuando te vas a correr. Le di al pestillo y cerré desde fuera, bajé a la cocina.

Pan, manteca, azúcar, café..."¿Todo esto para el marqués?" "Sí, y no lo toques" "Se está duchando, y esto frío no hay quien se lo coma".

Al rato llaman al timbre. "Es la gorda del segundo" "¿Qué quiere?" "Que cerremos el grifo del baño, que está cayendo agua en su casa" "¡Ala! ¿Ya le ha dado un síncope al viejo?" De fondo se escucha un "Oh, dios mío". Llego y está Cristel con una radiografía en la mano, la puerta del baño abierta, y un fantasma en su rostro angelical.

"Un terrible accidente, señor agente. Estamos destrozados" (¿No querías arte? Pues en el cielo verás angelitos, viejo).

"Por lo menos habrá puesto algo de su herencia a tu nombre" "Claro, todo..." Y lloramos; ella de pena, yo de alegría. Negocio redondo.

11 de abril de 2011

Al tío del alquiler.


 No hay diferencia alguna entre mi apartamento y la celda de una cárcel. Los barrotes de las ventanas te agobian y no te dejan respirar, pero según mi exmujer debo ver el lado positivo de las cosas; con los barrotes en cada ventana han dejado de entrar a robar, que estemos divorciados es un lujo, nos lo montamos si compromiso y la aguanta el capullo de su novio, en la cárcel se comía de puta madre, no como aquí, que los rollitos están pasados y el arroz chino sabe a sudor de chino. Odio la comida china, odio el barrio chino, y odio que no hayan gatos en esa zona; pero entre el alquiler, la pensión que le paso a esa zorra tan positiva y que ya no tengo trabajo, no puedo comer otra cosa. Lo sucia que es la vida en este suburbio, lo difícil que es salir de aquí. O robas o dejas que te den por el culo; y conmigo quieren hacer eso las editoriales. Seré un iluso, pero yo no vendo mi literatura a peso, escribir es un arte del que se puede vivir, pero no es una vida que puedas convertir en arte a golpe de talón, cheque y sexo. Me criticaban por ser tan tétrico en mis escritos: muerte, sexo y excesos. Pues en esta, mi última obra no va a ser diferente...
 Esta es mi carta de suicidio. Le he pedido la soga al dueño del piso, y mañana le deberé tres meses de alquiler, así que me encontrará aquí arriba, nunca mejor dicho. Buenas noches, y Amén.

4 de marzo de 2011

Nadie es perfecto.

Viernes:

- Quería decirte que me gusta como cantas.
- Y a mi como bailas.
- ¿De verdad?
- No, en realidad no, pero seguro que besas mucho mejor... Hasta luego...

Y se fue dejándome con la intriga. Solo quise felicitarla por la actuación de aquella noche, pero con eso que me dijo consiguió llamar mi atención.

- ¿Disculpa, sabes cuando vuelve esa chica?
- Actúa todos los viernes noche.
- Gracias, adiós.
- ¿Eh? ¡Que te vas sin pagar!

No pude oír aquella frase por culpa de la música, de todas formas le pagaría el viernes siguiente...

Continuará...

A mis lectores.

Lamento no haber subido el capitulo cinco de -Las cuerdas de Lia-, pero me encuentro en un bache dentro de la historia. Estoy trabajando en ello. Mientras tanto, para hacer más entretenida, o mejor dicho, menos aburrida la espera; os iré dejando otros escritos que iba a subir igualmente más adelante. Espero que me disculpéis y que lo disfrutéis. Gracias.

PD: Ya tengo una ilustradora para los textos. Iré cambiando las imágenes conforme las vaya acabando.

Atentamente, el escritor.

23 de febrero de 2011

-Las cuerdas de Lia- Cap. 4

 Despertar de un maravilloso sueño de golpe, sudando y ahogándote como en una pesadilla no es agradable, y si además te golpeas la cabeza contra la tapa de un baúl la cosa no mejora.


 Lia salió del baúl y se tumbó en el suelo. Estaba mareada, pero se sentía feliz, más feliz de lo que nunca había estado, y sabía porqué. Por fin había encontrado un escondite que de verdad la alejaba del mundo real, ese que tanto odiaba y que tanto daño le había hecho, y además no estaba sola, no como en su cuarto. Tenía que investigar quien era, pero primero debía buscar la forma de llegar a su cuarto sin que su abuela la oyera... La ventana. Saldría por la del desván y entraría por la de su cuarto, pero en el desván solo había una ventana, y era muy pequeña. ¿Que otra cosa podría hacer? Tenía que intentarlo. Subió la persiana y abrió la ventana. Se asomó. Era una tercera altura, y aunque hubiera césped, la caida era peligrosa. Pasó las piernas y se sentó en el borde, fue descendiendo hasta quedar colgando del marco. Apoyó los pies sobre la celosía y empezó a bajar. La ventana de su cuarto estaba cerrada, y sin un punto seguro donde apoyarse le era imposible abrirla. Se paró a pensar. En ese momento parte de la celosía cedió y Lia perdió el equilibrio, se quedó colgando del borde de su ventana, pero estaba mojado por la lluvia y se resbaló. El golpe no fue muy duro, pero se lastimó un tobillo, y sus brazos estaban llenos de arañazos, al igual que sus manos. Se quedó en el suelo mojado por la llovizna de aquella mañana, observando como el sol se ocultaba tras el bosque que rodeaba su casa. Notó un leve ronroneo tras su espalda.

- Nina, ¿Qué haces aquí?

 La gata maulló como queriéndole decir "¡Me habéis dejado fuera!". Nina era dulce y suave , como esos algodones de azúcar de las ferias. Pero ella no era de ese rosa azucarado, no, ella era blanca y marrón, como un bombón. Dulce y cariñosa como un bombón. Por las noches subía a la cama de Lia y se acercaba a acariciarle la cara con su cabecita, se metía en el hueco que solía dejar Lia entre su brazo y su pecho, y ronroneaba hasta dormirse. Fue el único recuerdo agradable que se llevó de casa de sus padres. El mejor regalo que le habían hecho. Fue en su décimo cumpleaños y sus padres aun se querían.

 Cogió a Nina en brazos y se fue a la puerta. Subía los escalones del porche cuando su abuela abrió la puerta.

- ¡Lia! ¿Pero qué...? ¿De dónde...? ¿Como te...?

 A falta de amigos, Lia tenía mucha imaginación. Sabría salir de esta.

- Déjame pasar y te lo explico, que me duele el tobillo...

 Llegaron al salón, dejó a Nina en el sillón y se acercó a la chimenea. Estaba muerta de frío.

- Te fuiste y bajé a merendar, pero no vi a Nina, así que salí fuera a buscarla...

 Su abuela, mientras tanto llamaba por teléfono.

- Gracias Hector... Sí, ya está aquí... Siento haberos molestado... De verdad, muchas gracias...
- ¿Has llamado a la policía?
- ¡Desaparecíste sin avisar! Y ahora cuéntame por qué salíste.
- Fui a buscar a Nina, y en el bosque escuché unos gatos peleando. Entré a ver si era Nina y me perdí. Estaba asustada y empecé a correr, me doblé el tobillo y me caí. Cuando me desperté me dolía la cabeza, creo que me di un golpe al caerme. Al levantarme vi el árbol del columpio y me pude orientar.

 Lia se puso a llorar, no sabía si por el susto al caerse de la ventana o por la culpabilidad de estar mintiendo a su abuela, que había llamado a la policía y que ahora la estaba abrazando al ver que lloraba.

- ¿Y todos estos arañazos? - Preguntó asustada mientras le cogía los brazos.
- Al llegar a casa oí a Nina maullar detrás de casa, fui y la vi en el borde de mi ventana, que estaba cerrada. No podía bajar, así que subí a por ella trepando por la celosía...
- ¿No hubiera sido más fácil cogerla desde tu cuarto?
- Supongo, pero no lo pensé... La tenía en brazos cuando la celosía se descolgó, me caí y me arañé los brazos y las manos...
- Mi vida... - Y la volvió a abrazar.
- Lo siento...
- ¿El qué sientes?
- Lo de la policía...
- Sabes que a Hector no le importa, además, esto era importante.
- Y lo de la celosía...
- Eso ya se arreglará mañana. Ahora sube a ducharte y descansa. A la hora de cenar te llamo y comes algo.

 En la bañera se sentía a gusto y no le apetecía moverse, pero pensar en lo bien que se estaría en la cama le daba fuerzas para salir. Se secó y se puso el pijama.

 Tenía muchas cosas que hacer a parte de los deberes, como averiguar quién era aquel chico. Pero estaba muy cansada y tenía sueño, además, quería que acabara el día y empezar uno nuevo. Eso solo podía conseguirlo adelantando el tiempo, ¿Cómo? Pues durmiendo. Los pros de irse a dormir ganaban a los contras, al menos aquella vez, así que apagó la luz y cerró los ojos. Tenía la sensación de que el día siguiente sería diferente.

Continuará...

10 de febrero de 2011

-Las cuerdas de Lia- Cap. 3

- ¿Tus padres te enseñaron que no hablaras con desconocidos? Pues no les hagas caso, algún día tendrás que hablarme.

 Lia seguía muda, en blanco, tumbada sobre la arena y sin poder moverse...tal vez por miedo. El extraño chico se acercó y la sentó, le cogió de la barbilla para mirarla a los ojos y le preguntó.

- En serio. ¿Estás bien? ¿Te pasa algo?
- N-no, quiero decir, sí, estoy bien... ¿Pero que ha pasado?
- Ni idea, has aparecido aquí.

 Lia se incorporó y se notó ligera, como si las cuerdas de su cabeza, brazos y piernas la dirigieran. Se sacudió la arena del pantalón y miró a su alrededor. Era un lugar precioso, una playa de arena blanca y olas color púrpura que iban y venían, dejando la arena que rozaban de un púrpura más claro. Un sol granate iluminaba aun el paisaje y conseguía que aquellas formas geométricas que sobresalían de la arena se volvieran rojas.

- ¿Donde estoy? ¿¡Como he llegado aquí!? ¿¡¡Quién eres tu!!?
- ¡Tranquilízate un momento!
- Vale... Lo siento...
- A ver... No sé donde estamos, nunca lo he sabido. Creo que has llegado entrando en el baúl. ¿No?
- Si... ¿Y tu quién eres? ¿Por qué estás aquí?
- ¿Esto es un interrogatorio o qué? Para una persona que veo en tantísimo tiempo...
- Perdona, no sabía...
- Que va, la culpa es mía. Es normal que estés nerviosa. Mira, se poco más que tú. Lo único que recuerdo es que vivía en aquella casa y que entré en el baúl. Ni siquiera recuerdo mi nombre...y tampoco se cuanto tiempo llebo aquí pero he visto anochecer muchas veces, y no es agradable...
- ¿Por qué? ¿Qué pasa cuando anochece?
- Que la oscuridad lo inunda todo y no puedes ver nada. Yo tengo miedo a la oscuridad y estar solo así no es agradable...

 Lia sonrió. Se sentía identificada con aquel chico y empezó a verlo con otros ojos.

- Me quedaría contigo, pero tengo que volver. Te prometo que mañana vendré a verte.
- ¿De verdad? Vale, pero debes irte antes de que anochezca, si no, no podrás volver.
- ¿Y como vuelvo?
- Entra en el agua...
- ¿Comó? ¿Qué dices? ¡Me ahogaré!
- No te ahogarás, confía en mi. ¿Comó te crees que has llegado aquí?
- ¿Y tu por qué no vienes?
- No puedo - Y se miró las cuerdas.
- Entonces yo tampoco puedo.
- Esas cuerdas solo están atadas. Las mías forman ya parte de mi... Está anocheciendo, vuelve...
- Adiós...

 Y echó a andar hasta que las olas mojaban sus pies. La sensación era agradable, no parecía agua, era como si una cálida brisa acariciara sus pies. Se giró para ver al chico una vez más.

- ¿Cómo te llamas?
- ¡Lia!

Siguió andando y se perdió en el mar.

Continuará...

25 de enero de 2011

-Las cuerdas de Lia- Cap. 2

 Su cuarto era el escondite que le alejaba del mundo real, ese que tanto odiaba y tanto daño le había hecho. Su cuarto, su mundo. Donde podía ocultarse, pero nunca conseguía olvidar. Ya fuera oyendo música, leyendo o escribiendo, en su cabeza no paraba de darle vueltas a todo lo que le sucedía y el porque. ¿Que había hecho ella para merecerse todo aquello, todo lo que le pasaba?
 Envuelta en sus pensamientos, se sobresaltó al notar que su abuela le estaba llamando desde la puerta del cuarto.

- Dime, abuela...
- Cariño... ¿Sigues sin hambre?
- Sí, abuela.
- Si tienes hambre baja a merendar. ¿Vale?
- Claro.
- Bueno, yo me tengo que ir a comprar. Hasta luego Lia...
- Adios abuela.

Pocas veces se quedaba sola en casa, así que tenía que aprovecharlo. El desván. El día que llegó, su abuela le pidió que nunca subiera al desván, que podía pasearse por toda la casa, pero que nunca, nunca, subiera al desván. ¿Por qué? No lo sabía, su abuela se limitó a prohibirle que lo hiciera, sin darle ninguna explicación.
 Se asomo por la ventana y vió como su abuela subía al coche y se marchaba. Apagó la música, se puso sus zapatillas y subió.
 Al abrir la puerta del desván no vio nada, estaba todo oscuro. Palpó la pared para encontrar el interuptor. Odiaba esa sensación, el estar a oscuras. De pequeña tenía que dormir con la luz del pasillo encendida. Cuando maduró cambió la luz del pasillo por la del monitor de su ordenador. Encendió la luz y lo que vio la dejó indiferente: una mecedora, un...¿Gramófono? Una lampara de araña, muebles tapados con sabanas llenas de polvo... y un baúl. Eso si le llamo la atención. Era un baul bastante grande, tanto que ella podía sentarse dentro; además, era muy bonito, con dibujos de marionetas. Abrió el baúl...vacio. No, al fondo en una esquina había una marioneta, un chico con ropas oscuras. Lo cogió y lo miró de cerca. Era un chico de pelo corto y oscuro. Tenía unos ojos grises marcados por unas ojeras de un tono violaceo, la cara muy pálida y nos labios finos y sin color. Sobre su pecho colgaba una pequeña cruz de plata...
 En ese momento escuchó un coche. No podía ser.

- ¿Por qué ha vuelto? - pensó.

 Dejó la marioneta y cerró el baúl.

- ¿Lia? Me he dejado el dinero. ¿Por qué no has bajado a merendar?

 Lia empezó a bajar las escaleras, pero su abuela estaba entrando en su cuarto... No podía hacer nada.

- ¿Lia? ¿Dónde estás?

 Entro en el desván, apagó la luz y escuchó. En el silencio sonaron unos pasos que subían hacia el desván. Abrió el baúl y entró. Cerró la tapa y un segundo despues entró su abuela. Cuando su abuela volvió a cerrar la puerta, se dispuso a salir, pero empezó a marearse y se desmayo...

 Despertó en un sitio muy extraño y con cuerdas atadas a sus extremidades, unas cuerdas que pendían del cielo, y a su lado un chico mirándola...

Continuará...

20 de enero de 2011

-Five Letter- 3

- ¿Porqué lloras? - Me preguntó.
- No lo se. Tal vez sea el viento... Tal vez sea ella...
- ¿En qué piensas?
- En ella...
- Entonces no es el viento...

-Five Letter- 2

- ¿Qué pudo haber sido? - pregunté.
- ¿Un sueño?
- Puede...
- ¿Un milagro?
- No creo en los milagros...
- ¿Tal vez fueron imaginaciones tuyas?
- Tal vez, no estoy seguro... Pero de lo que si estoy seguro, es de que ella existe, y eso es lo único que me importa...

-Five Letter- 1

- ¿Porqué? - Pregunté.
- ¿Porqué, qué?
- ¿Porqué ella?...¿Porqué yo?
- Ella y tu sois diferentes, y por eso estáis juntos.
- En realidad, no somos tan diferentes...
- Diferentes a los demás, y por eso estáis juntos.

18 de enero de 2011

-Princesas de mentira-

Entrando...

 "Ella" no estaba a gusto con su aspecto. Conoció a Ana a los 15 años gracias a unas amigas. Le dijeron que Ana la ayudaría, pero "Ella" desconfiaba, le daba un poco de miedo, hasta que cogió confianza. Ana la acompañaba allá donde fuera, con ella empezó a ser feliz. "Ella" era su princesa. Pero un día le falló, no hizo lo que Ana le pedía. Fue solo un día, luego dos, tres...se fueron acumulando, y la culpabilidad la ahogaba...Entonces conoció a Mia. Cuando le fallaba a Ana, Mia estaba allí apoyándola a seguir, Mia era comprensiva, pero muy dura y directa, acababa haciéndole daño. Ana y Mia la ayudaron, pero "Ella" no estaba satisfecha, y empezó a perder el control y a aprovecharse de ellas. Princesa de Ana y Mia. No pudieron pararla...no pudieron hacer nada, mas que mirar como perdía poco a poco la vida...hasta que un día, "Ella" murió. Es duro perder a un amigo para siempre, y más aun si es por tu culpa, pero no para Ana y Mia; estaban acostumbradas a perder a las que llaman "sus princesas". Ana y Mia...Anorexia y Bulimia...

16 de enero de 2011

-Las cuerdas de Lia- Cap. 1

 Lia se mudó al pueblo de su abuela, y al día de llegar, ya lo odiaba...Sus compañeros se metían con ella, porque era nueva, o por lo que sucedió con sus padres, o tal vez por las dos cosas. Hacía apenas unas semanas que sus padres habían muerto. Él la mató y luego se suicidó, y Lia tuvo que irse a vivir con su abuela. Si el primer día de instituto ya fue un infierno, el resto no fueron diferentes. Se reían de ella, le insultaban, odiaba su vida.

 Llegó a casa, saludó a su abuela, subió a su cuarto para cambiarse, y bajó a comer; como cada día desde que llegó. Luego empezaría el interrogatorio diario de su abuela, que no soportaba, pero que tenía que responder. Su abuela no era como el resto de abuelas. No, ella conducía, arreglaba el jardín, iba a comprar al pueblo cada día, y aunque fuera en coche, era toda una hazaña, porque vivían a una media hora, andando, del pueblo. Ese mismo recorrido debía hacer Lia cada día, de lunes a viernes, para ir al instituto.

- ¿Qué tal hoy en el instituto?
-Pues la verdad es que bien. Hoy solo me han empujado al entrar a clase y al salir al primer patio...Lo de las bolitas de papel en clase es otra cosa...y en la salida no a pasado nada, porque me he esperado en los baños a que se fueran a sus casa...
- Oh, Lia, no seas así...
- ¿Así cómo?
- Así de negativa...Seguro que no es para tanto, que lo exageras mucho.
- !Mira, me voy!
- ¿Dónde?
- A mi cuarto. No tengo hambre...

Continuará...

14 de enero de 2011

Escribo, para sentirme vivo...

Bueno, mi blog, mi primer blog...por ahora? Haha! Me lo he hecho para subir mis escritos (si acabo alguno), pero por ahora no voy a subir ninguno, más que nada por que todavía no tengo ninguno preparado para salir a la luz. Gracias!