25 de enero de 2011

-Las cuerdas de Lia- Cap. 2

 Su cuarto era el escondite que le alejaba del mundo real, ese que tanto odiaba y tanto daño le había hecho. Su cuarto, su mundo. Donde podía ocultarse, pero nunca conseguía olvidar. Ya fuera oyendo música, leyendo o escribiendo, en su cabeza no paraba de darle vueltas a todo lo que le sucedía y el porque. ¿Que había hecho ella para merecerse todo aquello, todo lo que le pasaba?
 Envuelta en sus pensamientos, se sobresaltó al notar que su abuela le estaba llamando desde la puerta del cuarto.

- Dime, abuela...
- Cariño... ¿Sigues sin hambre?
- Sí, abuela.
- Si tienes hambre baja a merendar. ¿Vale?
- Claro.
- Bueno, yo me tengo que ir a comprar. Hasta luego Lia...
- Adios abuela.

Pocas veces se quedaba sola en casa, así que tenía que aprovecharlo. El desván. El día que llegó, su abuela le pidió que nunca subiera al desván, que podía pasearse por toda la casa, pero que nunca, nunca, subiera al desván. ¿Por qué? No lo sabía, su abuela se limitó a prohibirle que lo hiciera, sin darle ninguna explicación.
 Se asomo por la ventana y vió como su abuela subía al coche y se marchaba. Apagó la música, se puso sus zapatillas y subió.
 Al abrir la puerta del desván no vio nada, estaba todo oscuro. Palpó la pared para encontrar el interuptor. Odiaba esa sensación, el estar a oscuras. De pequeña tenía que dormir con la luz del pasillo encendida. Cuando maduró cambió la luz del pasillo por la del monitor de su ordenador. Encendió la luz y lo que vio la dejó indiferente: una mecedora, un...¿Gramófono? Una lampara de araña, muebles tapados con sabanas llenas de polvo... y un baúl. Eso si le llamo la atención. Era un baul bastante grande, tanto que ella podía sentarse dentro; además, era muy bonito, con dibujos de marionetas. Abrió el baúl...vacio. No, al fondo en una esquina había una marioneta, un chico con ropas oscuras. Lo cogió y lo miró de cerca. Era un chico de pelo corto y oscuro. Tenía unos ojos grises marcados por unas ojeras de un tono violaceo, la cara muy pálida y nos labios finos y sin color. Sobre su pecho colgaba una pequeña cruz de plata...
 En ese momento escuchó un coche. No podía ser.

- ¿Por qué ha vuelto? - pensó.

 Dejó la marioneta y cerró el baúl.

- ¿Lia? Me he dejado el dinero. ¿Por qué no has bajado a merendar?

 Lia empezó a bajar las escaleras, pero su abuela estaba entrando en su cuarto... No podía hacer nada.

- ¿Lia? ¿Dónde estás?

 Entro en el desván, apagó la luz y escuchó. En el silencio sonaron unos pasos que subían hacia el desván. Abrió el baúl y entró. Cerró la tapa y un segundo despues entró su abuela. Cuando su abuela volvió a cerrar la puerta, se dispuso a salir, pero empezó a marearse y se desmayo...

 Despertó en un sitio muy extraño y con cuerdas atadas a sus extremidades, unas cuerdas que pendían del cielo, y a su lado un chico mirándola...

Continuará...

20 de enero de 2011

-Five Letter- 3

- ¿Porqué lloras? - Me preguntó.
- No lo se. Tal vez sea el viento... Tal vez sea ella...
- ¿En qué piensas?
- En ella...
- Entonces no es el viento...

-Five Letter- 2

- ¿Qué pudo haber sido? - pregunté.
- ¿Un sueño?
- Puede...
- ¿Un milagro?
- No creo en los milagros...
- ¿Tal vez fueron imaginaciones tuyas?
- Tal vez, no estoy seguro... Pero de lo que si estoy seguro, es de que ella existe, y eso es lo único que me importa...

-Five Letter- 1

- ¿Porqué? - Pregunté.
- ¿Porqué, qué?
- ¿Porqué ella?...¿Porqué yo?
- Ella y tu sois diferentes, y por eso estáis juntos.
- En realidad, no somos tan diferentes...
- Diferentes a los demás, y por eso estáis juntos.

18 de enero de 2011

-Princesas de mentira-

Entrando...

 "Ella" no estaba a gusto con su aspecto. Conoció a Ana a los 15 años gracias a unas amigas. Le dijeron que Ana la ayudaría, pero "Ella" desconfiaba, le daba un poco de miedo, hasta que cogió confianza. Ana la acompañaba allá donde fuera, con ella empezó a ser feliz. "Ella" era su princesa. Pero un día le falló, no hizo lo que Ana le pedía. Fue solo un día, luego dos, tres...se fueron acumulando, y la culpabilidad la ahogaba...Entonces conoció a Mia. Cuando le fallaba a Ana, Mia estaba allí apoyándola a seguir, Mia era comprensiva, pero muy dura y directa, acababa haciéndole daño. Ana y Mia la ayudaron, pero "Ella" no estaba satisfecha, y empezó a perder el control y a aprovecharse de ellas. Princesa de Ana y Mia. No pudieron pararla...no pudieron hacer nada, mas que mirar como perdía poco a poco la vida...hasta que un día, "Ella" murió. Es duro perder a un amigo para siempre, y más aun si es por tu culpa, pero no para Ana y Mia; estaban acostumbradas a perder a las que llaman "sus princesas". Ana y Mia...Anorexia y Bulimia...

16 de enero de 2011

-Las cuerdas de Lia- Cap. 1

 Lia se mudó al pueblo de su abuela, y al día de llegar, ya lo odiaba...Sus compañeros se metían con ella, porque era nueva, o por lo que sucedió con sus padres, o tal vez por las dos cosas. Hacía apenas unas semanas que sus padres habían muerto. Él la mató y luego se suicidó, y Lia tuvo que irse a vivir con su abuela. Si el primer día de instituto ya fue un infierno, el resto no fueron diferentes. Se reían de ella, le insultaban, odiaba su vida.

 Llegó a casa, saludó a su abuela, subió a su cuarto para cambiarse, y bajó a comer; como cada día desde que llegó. Luego empezaría el interrogatorio diario de su abuela, que no soportaba, pero que tenía que responder. Su abuela no era como el resto de abuelas. No, ella conducía, arreglaba el jardín, iba a comprar al pueblo cada día, y aunque fuera en coche, era toda una hazaña, porque vivían a una media hora, andando, del pueblo. Ese mismo recorrido debía hacer Lia cada día, de lunes a viernes, para ir al instituto.

- ¿Qué tal hoy en el instituto?
-Pues la verdad es que bien. Hoy solo me han empujado al entrar a clase y al salir al primer patio...Lo de las bolitas de papel en clase es otra cosa...y en la salida no a pasado nada, porque me he esperado en los baños a que se fueran a sus casa...
- Oh, Lia, no seas así...
- ¿Así cómo?
- Así de negativa...Seguro que no es para tanto, que lo exageras mucho.
- !Mira, me voy!
- ¿Dónde?
- A mi cuarto. No tengo hambre...

Continuará...

14 de enero de 2011

Escribo, para sentirme vivo...

Bueno, mi blog, mi primer blog...por ahora? Haha! Me lo he hecho para subir mis escritos (si acabo alguno), pero por ahora no voy a subir ninguno, más que nada por que todavía no tengo ninguno preparado para salir a la luz. Gracias!