10 de febrero de 2011

-Las cuerdas de Lia- Cap. 3

- ¿Tus padres te enseñaron que no hablaras con desconocidos? Pues no les hagas caso, algún día tendrás que hablarme.

 Lia seguía muda, en blanco, tumbada sobre la arena y sin poder moverse...tal vez por miedo. El extraño chico se acercó y la sentó, le cogió de la barbilla para mirarla a los ojos y le preguntó.

- En serio. ¿Estás bien? ¿Te pasa algo?
- N-no, quiero decir, sí, estoy bien... ¿Pero que ha pasado?
- Ni idea, has aparecido aquí.

 Lia se incorporó y se notó ligera, como si las cuerdas de su cabeza, brazos y piernas la dirigieran. Se sacudió la arena del pantalón y miró a su alrededor. Era un lugar precioso, una playa de arena blanca y olas color púrpura que iban y venían, dejando la arena que rozaban de un púrpura más claro. Un sol granate iluminaba aun el paisaje y conseguía que aquellas formas geométricas que sobresalían de la arena se volvieran rojas.

- ¿Donde estoy? ¿¡Como he llegado aquí!? ¿¡¡Quién eres tu!!?
- ¡Tranquilízate un momento!
- Vale... Lo siento...
- A ver... No sé donde estamos, nunca lo he sabido. Creo que has llegado entrando en el baúl. ¿No?
- Si... ¿Y tu quién eres? ¿Por qué estás aquí?
- ¿Esto es un interrogatorio o qué? Para una persona que veo en tantísimo tiempo...
- Perdona, no sabía...
- Que va, la culpa es mía. Es normal que estés nerviosa. Mira, se poco más que tú. Lo único que recuerdo es que vivía en aquella casa y que entré en el baúl. Ni siquiera recuerdo mi nombre...y tampoco se cuanto tiempo llebo aquí pero he visto anochecer muchas veces, y no es agradable...
- ¿Por qué? ¿Qué pasa cuando anochece?
- Que la oscuridad lo inunda todo y no puedes ver nada. Yo tengo miedo a la oscuridad y estar solo así no es agradable...

 Lia sonrió. Se sentía identificada con aquel chico y empezó a verlo con otros ojos.

- Me quedaría contigo, pero tengo que volver. Te prometo que mañana vendré a verte.
- ¿De verdad? Vale, pero debes irte antes de que anochezca, si no, no podrás volver.
- ¿Y como vuelvo?
- Entra en el agua...
- ¿Comó? ¿Qué dices? ¡Me ahogaré!
- No te ahogarás, confía en mi. ¿Comó te crees que has llegado aquí?
- ¿Y tu por qué no vienes?
- No puedo - Y se miró las cuerdas.
- Entonces yo tampoco puedo.
- Esas cuerdas solo están atadas. Las mías forman ya parte de mi... Está anocheciendo, vuelve...
- Adiós...

 Y echó a andar hasta que las olas mojaban sus pies. La sensación era agradable, no parecía agua, era como si una cálida brisa acariciara sus pies. Se giró para ver al chico una vez más.

- ¿Cómo te llamas?
- ¡Lia!

Siguió andando y se perdió en el mar.

Continuará...

6 comentarios:

  1. Quieor más, por favor segui escribiendo, el tercer capítulo se me fue volando.

    Escribis muy bien!

    Anx

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  2. Muchas gracias, comentarios así me ayudan a seguir con la historia.

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  3. muy bien alex , eres un fiera sigue así y publica más capitulos , que vales jajaj .

    sigue asi k nos dejas intrigados. :-)

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  4. buaaah ! me encanta enserio
    tengo toda la intriga de qu epasará ¬¬ mala persona ! ajajja

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  5. la anonimo de antes de mala perona soy yo, María PoNCE JAJAJAJAJAJ
    besooos !

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