19 de mayo de 2011

-Ciudad de...-

 Gente que grita, coches que pitan, niños que lloran... La ciudad es siempre un caos continuo, permanente, latente; desde la lejanía es como un corazón movido por el éxtasis, y que no deja de latir; sigue vivo. Yo, por el contrario, muero cada día, al despertar, al salir el sol; con cada sorbo al café frío, sin azúcar y con dos sacarinas...para variar...me siento en las calles, veo pasar cada vida ajena; esas que creen ser las únicas, pues el ego nos puede. ¿Pretenden hacerme creer que un castigo es mejor que una palmada en la espalda, que un levantarse del suelo para seguir luchando? Otra calada al cigarro y volver a respirar, y volver a morir...otra vez. Cuando la mayoría de las cosas es superior a la mínima, la inferior; cuando los bancos se llenan de ecos y las farolas de suspiros, cuando sientes que ese momento no va a llegar, pegas otra calada y te fumas el tiempo...y vuelves a respirar... Tal vez mueras, tal vez ya lo estés... Se va el sol y se encienden las luces, y yo me escondo, y vuelvo a mirarte, a vivir, a encenderme otro cigarro, a respirar para mantener una promesa, pero te odian; el momento que ha llegado, ahora se nos va...

1 comentario:

  1. Solo es un sentimiento de apoyo a las victimas, pues a todos se nos encogió el corazón al verlo; algunos hasta lloramos.

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