28 de julio de 2011

No apto para ti.

 No sólo son sombras, también es la luz que se ha ido. Como dos niños después de una guerra, que lloran por miedo, sin saber que han vuelto a nacer. Es lluvia, que moja mi pelo y acaricia mis mejillas. Lluvia que camufla esas lágrimas que lloro. Podrían ser mil cosas, pero ya dejaron de ser. El tiempo que pierdes no lo recuperas, pero puedes aprovechar el que aun te queda y no dejarlo ir. Son cosas que te hacen sentir.

 La mentira se vistió de verdad; para abrazarme, besarme, hacerme creer que lo que me susurra era cierto; pero la desnudo una noche y se va. Esas cuerdas que vibran y que dicen ir al compás, solo son ritmo. Cada palabra que escribo, sin sentido, ellos se lo ven. Cada palabra que escribo, tu les ves el sentido, ellos ya no. Pasarme una vida suplicando a nadie que vuelva, que vuelva yo, que vuelva a ser el que escuchaba y miraba. Reemplazar la imagen del espejo. Cambiar la realidad. Cosas sin sentido; yo se lo veo, tu ya no.

 Cada espacio en blanco, en el que dibujas; sigues viéndolo en blanco, o en negro; nunca en gris. Te enseñé a mentir, y me enseñaste a decir verdades; verdades que nadie quiere oír, verdades que al desnudarlas siguen ahí, que no se van. Si la traición supiera lo que sabe, no se escucharía. Si la traición supiese a lo que sabe, no se probaría.

 Te alimentas de eso, de palabras sin sentido; las escupes esperando que me las crea, pero siguen siendo mentiras vestidas de verdad, esas que desnudas y se van. Puedes arrodillarte si lo prefieres, pero no verás lo que hay más allá del muro. Piénsalo, y después...si eso...ya existirás, ¿no?