3 de noviembre de 2011

Otro bastión

Estoy perdido y no quiero aceptarlo. No tengo a quien amar... Eso antes no me importaba, pero estoy hueco por dentro y odio el eco de los latidos. ¿Y si mi ritmo cardiaco es ahora el compás de un requiem? Pero los monstruos no tienen sentimientos, ¿verdad?... No lo entiendo. Quizás mi destino sea ver el amor desde fuera, como mirar un escaparate en Navidad. Como odio la navidad... ¿Destino? Dicen que está escrito; yo creo que se improvisa.

Los pensamientos se me escapan, y ya no sé qué pensar.

Fui un ingenuo creyendo que lo de amar te lo enseñaban en la escuela. Hay sí que habría estudiado. Pero no creo que sea eso. ¿Una piedra puede latir? ¿Y un témpano de hielo? Tengo miedo...miedo al fuego...miedo a que me queme una mirada.

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